
Paso a paso y sin sorpresas: qué te vamos a preguntar, qué tienes que hacer tú, y en qué momento puedes dejarlo si no te convence.
Sagelix
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Una de las cosas que más frena a la gente no es la desconfianza: es no saber qué se va a encontrar al otro lado del botón. Así que aquí está, paso por paso.
Paso 1 — Crear la cuenta (2 minutos)
Un correo electrónico y una contraseña. Nada más.
No pedimos DNI, ni número de cuenta, ni tarjeta. No hay que pagar nada, ni ahora ni después: registrarse y usar la plataforma es gratis.
Los datos bancarios solo hacen falta el día que haya algo que cobrar, y ese día ya te los pediremos.
Paso 2 — Decirnos a qué te has dedicado (3 minutos)
Cuatro cosas básicas: tu sector, cuántos años llevas, y en qué has estado más centrado.
No es un formulario largo ni un currículum. Sirve para orientar la primera conversación, para que no empiece preguntándote generalidades.
Paso 3 — La primera conversación (15 minutos)
Aquí es donde se ve si esto es para ti.
Se te va a preguntar por algo concreto de tu trabajo, y tú contestas hablando. Puedes hacerlo desde el móvil, sentado donde estés cómodo. No hay que preparar nada.
Lo normal es empezar por un caso: algo que hayas resuelto y que recuerdes bien. A partir de ahí la conversación se mueve sola, y cuando dices algo interesante, te preguntan más.
En quince minutos ya sabes si te resulta cómodo hablar así. Que es, en el fondo, lo único que necesitas saber para decidir si sigues.
Paso 4 — Leer lo que ha quedado
Terminas y ves recogido lo que has contado, ordenado.
Este suele ser el momento en que hace clic: verlo escrito y pensar «anda, pues sí que había algo ahí». Lo que hablando te parecía obvio, leído tiene otra pinta.
Y ahí puedes parar
Si has llegado hasta aquí y no te convence, lo dejas. No has pagado nada, no has publicado nada y no debes nada a nadie. Lo que has contado se queda en tu cuenta, en borrador, sin que lo vea nadie.
Si quieres, lo borras y no queda rastro.
Si te convence, lo que viene después
Más conversaciones, a tu ritmo, hasta que consideres que has contado lo que había que contar. Luego revisas todo con calma, quitas lo que no te convenza, y decides el precio con una propuesta orientativa delante.
Y cuando le das a publicar, ya está a disposición de quien lo busque. Tú no tienes que hacer nada más.
Si te atascas
Escribes y te contesta una persona. Y si prefieres que alguien te acompañe la primera vez, se puede organizar.
No es una máquina expendedora: hay gente detrás.


