
Además del material que las empresas compran, tu conocimiento puede responder preguntas por su cuenta. Solo sobre lo que tú has publicado, solo a quien tú has autorizado, y siempre diciendo lo que es.
Sagelix
Sagelix
Hay una parte de Sagelix que a la gente le sorprende cuando la descubre, y conviene explicarla con calma porque suena a más de lo que es.
Además del material que las empresas compran, tu conocimiento publicado puede responder preguntas. Alguien que ha adquirido lo que dejaste recogido puede preguntar algo concreto y recibir una respuesta basada en lo que tú contaste.
Es opcional. Si no quieres, no se activa.
Qué es y qué no es
Lo primero, para quitar el ruido de encima: no es una imitación tuya, ni una voz, ni una cara, ni nada que pretenda hacerse pasar por ti.
Es una forma de consultar lo que publicaste. En vez de leerse todo el material buscando la parte que le interesa, quien lo ha comprado pregunta directamente y obtiene la respuesta con la referencia a lo que tú dijiste.
Y siempre se identifica como lo que es. Nadie que pregunte se queda con la impresión de estar hablando contigo en persona.
Solo puede hablar de lo que publicaste
Esta es la regla más importante y no tiene excepciones: solo utiliza el material que tú has aprobado y publicado.
Lo que dejaste en borrador, no. Lo que quitaste en la revisión, no. Lo que no llegaste a contar, tampoco. Si le preguntan por un tema que tú no tocaste, dice que no tiene información sobre eso — que es exactamente lo que debe hacer.
No inventa por rellenar y no opina por su cuenta.
Y solo con quien tú has autorizado
Tampoco está abierto a cualquiera que pase por ahí. Solo pueden preguntar quienes han adquirido tu conocimiento.
Alguien que llegue de fuera, sin nada contigo, no puede acceder.
Se enciende y se apaga
Es tuyo y se controla como tal. Puedes activarlo cuando quieras, pausarlo temporalmente si prefieres que no responda una temporada, y desactivarlo del todo si decides que no te convence.
Cuando lo desactivas, deja de responder. No hay que pedir permiso a nadie ni dar explicaciones.
Por qué la idea gusta más de lo que esperábamos
Lo interesante de esta función es que lo que engancha de ella no tiene que ver con el dinero.
Es la idea de que aquello que aprendiste peleándote con problemas reales durante cuarenta años pueda seguir siendo útil para alguien, incluso cuando ya no estés dando vueltas por ahí para explicarlo. Que no se quede en una carpeta que nadie abre.
Podría describirse como dejar el oficio en algún sitio. No es mala forma de decirlo.
Y si prefieres que no, no pasa nada
Es una función más, no una obligación. Puedes vender tu conocimiento sin activarla nunca y funciona exactamente igual.
Está ahí por si te apetece.
Empieza por contar lo que sabes. Lo demás se decide después, con calma.


